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La NBA, el BSN y Coronavirus


La NBA, el BSN y Coronavirus

Segundo y última parte de sobre el alcance del COVID19 en el deporte, hoy enfocado en la NBA y el Baloncesto Superior Nacional. El licenciado Rafael Otero Díaz, autor del escrito, es Agente FIBA y abogado especializado en Derecho Deportivo.

El universo del deporte está paralizado; en suspenso, gracias a la pandemia del COVID19. Puerto Rico no es la excepción. Desde el 12 de marzo todo torneo de liga y eventos de disciplinas individuales quedó suspendido hasta nuevo aviso.

Al momento de la paralización el Baloncesto Superior Nacional, Doble A de la Federación de Béisbol, la Liga Femenina de Voleibol, entre algunas competiciones, estaban en pleno apogeo. En el básquetbol local tan sólo se habían efectuado 21 partidos de un calendario de 180 previsto para finalizar a mediados de junio. Obviamente, ya no será de esa manera.

La pregunta obligada es: ¿Seguirán cobrando sus salarios los atletas? ¿Puede el equipo que le contrató negarse a pagar? Todo va a depender, en principio, de lo que disponga el acuerdo suscrito y vigente entre las partes.

Si el contrato en cuestión posee una cláusula especifica de Fuerza Mayor, que dispone lo que sucederá en dichos casos, es tal estipulación la que procedería, sobre todo en materia económica.

Por otro lado, si el contrato a título particular no posee cláusulas o situaciones similares de emergencia que puedan ser catalogadas como Fuerza Mayor, entonces los principios de nuestro ordenamiento legal, en específico las disposiciones del Código Civil de Puerto Rico, podrían aplicarse.

En la primera parte del escrito explicamos como el Código nuestro define lo que es Fuerza Mayor y la jurisprudencia (ie: casos resueltos) se ha encargado de explicarnos más en detalle la extensión y aplicación de dicha doctrina.

Foto NBA

La NBA aún no decide cuándo reanudarán la temporada.

En la NBA, y posiblemente en la MLB, NFL, NHL y demás ligas principales de Estados Unidos donde la relación Equipos-Atletas es regulada por un Convenio Colectivo, existan disposiciones sobre el Force Majeure o Fuerza Mayor.

En Convenio entre la Asociación de Jugadores (NBAPA) y la NBA tiene cláusulas específicas que contempla escenarios de pandemia como el Coronavirus y faculta a los dueños a dejar sin efecto el pacto, impactando así la compensación de jugadores, entre otros.

Pero en realidad nadie conoce al detalle como operará la cláusula de Fuerza Mayor negociada. Se sabe que está ahí porque fue materia de negociación, pero no se tiene mucho detalle de la disposición e interpretación, extensión y aplicación.

Dado esto, la pasada semana la NBAPA cursó una comunicación a su matrícula de manera formal explicando la existencia de la cláusula de Force Majeure en el acuerdo laboral con la NBA y las posibles consecuencias de ésta.

Además, se informó a los jugadores que aún la NBA no ha realizado acercamiento formal en cuanto a la aplicación ni extensión de la misma. En conversaciones más recientes, los dueños accedieron a pagar la quincena de abril 15, pero no han tomado decisión final sobre qué hacer con los pagos subsiguientes.

En lo que respecta al Baloncesto Superior Nacional, sí bien pudiera ser que un documento de este tipo no se haya producido o circulado de manera formal, y aunque al día de hoy no se han producido expresiones públicas oficiales ni por la Asociación de Jugadores del BSN ni la presidencia de la liga o su Junta de Directores, si pueden estar seguros que los canasteros mantienen conversaciones a diario sobre qué va a suceder con el torneo y el tema de la paga, es decir, si cobrarán o no su salario en su totalidad, en caso de cancelar el mismo.

Claro, no podríamos comparar una operación multibillonaria y global como la NBA, cuyo margen de error es ínfimo y su tolerancia al riesgo debe ser poca versus el BSN y sus jugadores. El sistema en Puerto Rico es diferente. Aquí la Liga toma decisiones prácticamente de manera unilateral y la posición de los jugadores se limita a opinar y reaccionar, pues no son parte de las decisiones del BSN de manera diáfana o participativa.

Foto BSN 202

El Baloncesto Superior Nacional proyecta regresar a la acción el 15 de agosto próximo.

Recordemos que en la NBA los jugadores reciben un porciento de las ganancias que genere la operación de la liga, y por ende tienen un poder de negociación bastante alto. La NBA depende grandemente de sus estrellas; cosa que no sucede en la misma escala a nivel local en BSN.

En el caso del béisbol, las dos ligas principales del país, la Doble A y la Liga Profesional Roberto Clemente estarían a priori, en situaciones distintas. La pelota federativa estaba a medio camino en su torneo, mientras a la LBPRC se le presenta la oportunidad de planificar y atemperar su estrategia de cara a su próxima temporada, dependiendo en gran medida de lo que decida hacer la MLB sobre la suya.

Pero hay un tema que en mi opinión pasa algo bajo el radar en toda esta situación y es la condición física y la salud de los atletas. Ciertamente, los jugadores no son robots.  El mantenerse fuera de su actividad cotidiana por un tiempo prolongado podría ser perjudicial tanto en salud como en sus aspiraciones durante la competencia.

En el BSN, por ejemplo, como parte del contrato que se firma, los jugadores se comprometen a mantenerse en forma y presentarse en la mejor condición a los entrenamientos, pero también se responsabilizan a hacerlo bajo la estructura del equipo. O sea, el equipo también tiene la obligación de presentarles algún plan alterno de entrenamiento; contractualmente hablando.

Del equipo no cumplir con su función principal que es pagar, ¿qué responsabilidad tiene el jugador de presentarse en cualquier cancha al máximo de sus condiciones sin haber entrenado por semanas, quizás meses?

De igual forma está el argumento de que los jugadores podrían estar habilitados para, no tan solo dejar de cumplir sus obligaciones bajo el contrato actual firmado, sino quedar libres para firmar y prestar sus servicios en cualquier otro lugar del mundo. ¿Por qué?

Porque si una parte (el equipo) solicita que se deje sin efecto (termination), quedaría relevada de sus obligaciones. Es decir, no habría ya contrato. Y no veo impedimento alguno para que un jugador exija su libertad y una franquicia no pueda “parar su transfer” a nivel FIBA.

Foto Capitanes de Arecibo / Nelson Reyes Faría

Ricardo Dalmau, presidente del BSN.

Eso sí, en lo que toca al BSN, el jugador no la tendría tan fácil para obtener su agencia libre, ya que aplicarían las disposiciones del Reglamento. Los procedimientos administrativos internos tendrían que darse, o sea: el Jugador tendría que radicar una querella y que el Director de Torneo llame a vista y decida: procesos apelativos, etcétera. Lo aquí expuesto en conformidad con el contrato matriz que los jugadores usualmente firman.

Es un argumento que se podría dar en caso de que algún participe del BSN decida jugar en otro lugar o no regresar al reanudarse el torneo. La pasada semana el BSN estableció en comunicado de prensa por conducto del presidente Ricardo Dalmau que la liga habrá de reiniciar el 15 de agosto, sí las condiciones relacionadas a la pandemia mejoran.

Pienso que los jugadores estarían en todo su derecho de no jugar actualmente, en caso de que la Liga o Equipos los quisieran obligar como sucedió en Turquía por, precisamente, la misma razón: Fuerza Mayor, producto del brote del COVID19.

El argumento trabaja para ambas partes de igual manera, ya sea un Equipo amparándose en Fuerza Mayor para dejar de cumplir, como para un jugador/atleta de negarse a participar.  Todo conforme a su contrato particular, al convenio colectivo suscrito, sí es parte de algún sindicato de jugadores o a las doctrinas legales aplicables en cada jurisdicción.

¿Qué le depara el COVID19 al deporte?

Incertidumbre, ajustes, pensamiento crítico, trabajo, paciencia, voluntad, son algunas de las palabras que me vienen a la mente como recomendaciones al mundo deportivo y sus derivados.  Debemos entender que esto se trata de una situación mayor de la cual no tenemos control absoluto, pero sí de lo que decimos y hacemos durante esta crisis.

Por lo tanto, para el deporte y sus componentes se trata de: pausar la actividad y dar estricto cumplimiento a todas las medidas preventivas tomadas y por tomarse, observar el desarrollo del virus y su propagación, más seguir al pie de la letra los consejos de los expertos en el campo de la salud.

El deporte profesional es un negocio. El impacto económico en cualquier organización deportiva o atleta durante un evento de esta naturaleza podría ser fatal. ¿Quién cargará con el peso de toda esta pérdida? Definitivamente todas las partes involucradas tendrán su impacto.

Pero debemos coincidir que el tema económico pasa a un segundo plano cuando se trata de mantenernos todos con vida.  Hagamos pues lo correcto y enfoquémonos en mantenernos saludables y luego pensamos en el silbato inicial de vuelta a cancha.

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