Capitanes de Arecibo | Baloncesto

COVID19: efectos en el deporte (I)

El licenciado Rafael Otero Díaz, autor del escrito, es Agente FIBA y abogado especializado en Derecho Deportivo. Es un artículo en dos partes sobre el alcance del Coronavirus en el deporte local e internacional. 

Se viven tiempos de tensión y cambio ante la mutación de un virus que ya conocíamos, pero no de esta manera. El COVID-19 trae consigo, no solo complicaciones de salud, sino el detente de la actividad económica, incluyendo la que se genera el mundo del deporte. Basado en esto, trataremos en el presente artículo de brindar una perspectiva de cómo se afecta la actividad deportiva en una situación como la actual. ¿Queda todo el mundo desprovisto de protecciones y garantías al cancelarse las distintas competiciones? ¿Qué pasa con los contratos? ¿Existe algún mecanismo que proteja tanto a clubes como atletas de las potenciales pérdidas económicas? ¿Constituye la situación actual del coronavirus una de “fuerza mayor” al punto de dejar sin efecto acuerdos contractuales de servicios, auspicios, transmisiones televisivas, etc.? Echemos un vistazo al panorama.

Ante una situación de emergencia: ¿Parar o seguir?

Tras el anuncio de cómo se extendió la pandemia del COVID-19 a través del planeta, el deporte, entiéndase Ligas, federaciones, auspiciadores, atletas, entre otros componentes, sopesaban de inmediato las posibles consecuencias que la suspensión de actividades podría causar para ellos.

Sin dudas, estamos frente una a un hecho sin precedentes que ha desembocado en la suspensión casi total y al unísono del deporte alrededor del planeta. Ligas y torneos de han sido cancelados o suspendidos, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio, Japón, que fueron aplazados al verano de 2021.

Pero la decisión de la mayoría de las ligas profesionales ha sido clara y contundente: suspender todo hasta nuevo aviso o dar por terminados sus torneos/competiciones. Tal acción tiene un gran impacto en el bolsillo de los atletas, ligas y patrocinadores. Y aunque el efecto final está por verse, en la NBA, por ejemplo, se habla de una pérdida para los Jugadores de alrededor de $654 billones en salarios por devengar, sí se llegase a cancelar lo que resta de temporada regular. Esto sin contar ingresos dejados de percibir por promociones, anuncios, venta de boletos, “jerseys” y ventas de otro tipo de mercancía de la cual el jugador usualmente cobraría un porciento.

Si no hay juegos no hay ingresos por concepto de boletos, se reducen también las entradas de anuncios, auspicios y sus derivados. Tengamos presente qué aunque el deporte es algo que nos apasiona y los fanáticos se concentran en la parte competitiva y deportiva, no deja de ser un negocio; y uno muy lucrativo por cierto.

Federación de Béisbol de Puerto Rico.

El torneo Doble A, como las restantes competiciones del país y el mundo, fueron detenidos.

Una operación como la NBA (la que usamos de modelo por se la primera liga mayor en anunciar que suspendía actividades y actualmente mira a mediados de junio como su fecha tentativa de regreso), es un negocio que produce billones de dólares. Al cancelar partidos, la capacidad de generar ingresos disminuye grandemente. la merma se trata de mitigar a la brevedad con partidos en las subscripciones tipo “League Pass”, lo cierto es que se pierden grandes sumas de dinero en venta de taquillas y consumo en los estadios. La mayoría de los dueños de equipos en la NBA prefiere mantener la pausa y reanudar de lleno en fecha posterior.

Ciertamente las medidas que tomen no son de carácter cautelar exclusivamente, sino que serán acciones concretas y enfocadas principalmente en detener la propagación del virus y su curva de contagio. La idea es mantener sanos y fuera de peligro a todos los participantes, incluyendo atletas, staff y fanáticos.

El asunto está lejos de resolverse y ante las recomendaciones gubernamentales de suspender reuniones y eventos multitudinarios para mantener un distanciamiento social, la presión en los dueños de equipos y ejecutivos de ligas cada vez es mayor.

Por lo pronto, la encrucijada inicial de “¿parar o seguir?” fue resuelta bastante rápido. El mundo deportivo decidió detener sus campeonatos y eventos para reorganizarse y atender con suma premura todos los posibles escenarios de lo que se vislumbra como una crisis nunca antes vista y con posibles repercusiones económicas sin precedentes.

¿Qué pasa con los Contratos?

Una de las primeras interrogantes que surgieron cuando se desató la pandemia del COVID 19 fue: ¿qué pasará con los contratos? ¿Hay que cumplirlos? ¿Quedan cancelados automáticamente dada la emergencia?

Como norma general, la situación contractual de cada componente (atletas con equipos, Ligas con auspiciadores y compañías de medios; equipos con patrocinadores, etc., se resolverá de manera individual y conforme a lo estipulado en el contrato suscrito entre ellos, ya que el mismo es la ley entre las partes.

Aunque cada contrato es diferente, si gozan de ciertas similitudes como las cláusulas que regulan la terminación del contrato (Termination Clause).  En el lenguaje legal se suelen incluir escenarios en donde el contrato podría ser dejado sin efecto por alguna de las partes suscribientes.  Usualmente tales cláusulas que regulan el “termination” van enfocadas principalmente en qué hacer en caso de que la otra parte incumpla. De igual manera, podría contemplarse el hecho que una parte pueda solicitar que se deje sin efecto el contrato sí se dan situaciones de emergencia o “Fuerza Mayor” que impidan que una parte cumpla con sus obligaciones.

Capitanes de Arecibo/Nelson Reyes Faría

Johwen Villegas viajó de Uruguay a Puerto Rico tras la cancelación del torneo de básquetbol.

¿Qué situación realmente podría constituir una “Fuerza Mayor” que faculte a una parte a solicitar que se deje sin efecto un contrato? Veamos.

El diccionario de la Real Academia Española define “fuerza mayor” como una “circunstancia imprevisible e inevitable que altera las condiciones de una obligación”.  Acto seguido dice que: “son supuestos típicos de “fuerza mayor” los acontecimientos naturales extraordinarios como las inundaciones catastróficas, los terremotos, la caída de un rayo, etc.”.  En el mundo anglosajón, también se le conoce como “Act of God” o “Force Majeure”.

En el ámbito estrictamente legal, y más en específico, en materia de obligaciones y contratos en Puerto Rico, la definición de “Fuerza Mayor” o más bien el efecto de ésta en los contratos, se contempla en varios artículos de nuestro Código Civil.  El Artículo Número 1058 dispone que: “fuera de los casos expresamente mencionados en la ley, y de los en que así lo declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse, o que previstos, fueran inevitables”.

Por lo tanto, en base a dichos postulados, la doctrina legal aplicable en Puerto Rico reconoce el que una parte quede exenta de cumplir con una obligación contractual a la que se comprometió, en caso de surgir un evento que pueda catalogarse como “Fuerza Mayor”.

Indios de Mayaguez

La Liga Roberto Clemente de Béisbol podría verse afectada ante la incertidumbre del COVID19.

Dicho eso, es necesario considerar otras circunstancias que concurren en cada caso para determinar si un fenómeno natural o una situación de emergencia pueda catalogarse como “Fuerza Mayor”, como por ejemplo, el carácter frecuente o probable del fenómeno, o por el contrario su carácter aislado o insólito; si se tomaron las medidas que aconsejan la prudencia y la ciencia para evitar cualquier daño o si no se tomaron, etcétera. Lo escrito nos da una idea general de por dónde va la cosa con el concepto de “Fuerza Mayor”.

Y lo traemos, porque éste ha sido y seguirá siendo el argumento principal en cuanto al cumplimiento o incumplimiento contractual en el mundo deportivo ante la crisis del Coronavirus.  Las alegaciones de “Fuerza Mayor” para dejar sin efecto algún contrato, son más frecuentes en el orden comercial cotidiano que en el deporte.

Estamos pues, ante un asunto novel que se resolverá principalmente con conversaciones y acuerdos entre las ligas, equipos y sindicatos de jugadores (en el caso que aplique) y/o con reclamaciones judiciales o en los foros deportivos de todo tipo para hacer cumplir (o dejar sin efecto) cláusulas en los respectivos contratos.

En la segunda parte expondremos el caso del deporte en Puerto Rico, ie: BSN y NBA.