Capitanes de Arecibo | Baloncesto

Huertas: la meta es siempre ganar…

“Ya llegó el que tanto esperaban, ya llegó quién tenía que llegar”.   Plena de Mon Rivera.

El miércoles 1ro de mayo de 2019, David Huertas arribó temprano al Coliseo de Arecibo como su costumbre para un día de trabajo. Saludó efusivamente a sus compañeros, personal de apoyo y seguridad, más los que estábamos en la sala-comedor del camerino amarillo.

“Ready to go?”, preguntó alguien. Silencio en la respuesta y una sonrisa disimulada con deje de “que tú crees”…

A su derredor pesas, bancos de ejercicios, cómodos sofás, amplia pantalla de un televisor encendido en ESPN, microonda, máquina de café, nevera full y hasta un armario repleto de golosinas; con candado por supuesto. Ese el ambiente usual en el recinto privado de los campeones. Anoche sin embargo, se sentía ese “aire de victoria”, de seguridad y expectativas de que algo bueno habría de acontecer. 

“Se ve ready Huertas; ahora sí es qué es”, dijo el mismo fulano que lanzó la pregunta que nunca fue contestada. El vigilante vestido de negro con visos de profeta no imaginó cuán cierta sería su sospecha al final de la noche.

Mientras, el número 33 se adentró al vestuario. Allí algunos jugadores que llegaron primero se amarraban las tenis para meterse en cancha y refinar destrezas con el ‘Skill Coach’ Iván Nieves. Otros parecían absortos con la música que salía de sus aparatos móviles a través de auriculares. Una rutina, un patrón de conducta donde el atleta busca el aislarse en sí para encontrar la concentración que amerita un juego de importancia. 

Nelson Rayes Faría/Capitanes de Arecibo David Huertas jugó con la garra e intensidad que le caracteriza por 31 minutos de juego.

Huertas cambió su ropa casual por el traje de trabajo. En vez de corbata y camisa estaba ‘espechugao’ y con tatuajes que resaltaban en su cuerpo. En lugar de mahón vestía un calzón  corto oscuro y por mocasines tenía unas zapatillas de último corte.

Entonces caminó con realeza por el incómodo pasillo entre el área de pesas y la cocina para entrar al rectángulo que le esperaba. Lanzó pelotas, sudó un rato, conversó, se dio una ducha y despejó su mente para estar listo para el debut a casi una hora después. Lo demás es historia conocida: 28 puntos, quinto triunfo seguido para su equipo; en remontada de 15 sobre el finalista de 2018, Vaqueros de Bayamón.

A 42 minutos de concluir el juego, Huertas apareció como sombra desde el vestuario, en toalla listo para otro duchazo. Había que esperar para conocer su reacción después de esa magnifica noche.

“Regálame par de minutos”, expresé. “Me voy a bañar, hablamos en breve”, dijo. “Te espero”, contesté. 

A su salida, mezclados entre entrenadores y familiares que hablaban del Standing, los Yankees, Charlie Montoyo y los Blue Jays, así como la NBA, Huertas se hizo presente frente al despacho de comida para ser entrevistado. Aquí la charla que duró 3:28 minutos, 10 segundos menos su entrada a juego…

“Jugamos por lo que dice nuestro pecho: los Capitanes de Arecibo” David Huertas

PR: Debut excelente. Veintiocho puntos, pero lo mejor es que Arecibo continúa con la racha.

DH: Eso es lo más importante, la victoria. Aquí no se trata de un solo jugador, se trata de un conjunto. Jugamos por lo que dice nuestro pecho: los Capitanes de Arecibo.

Hice mi deber, sumamente contento, pues los compañeros me pusieron en posición de anotar y pude meter esos canastos. Pero se trata de seguir mejorando juntos para cuando entre junio estar en nuestro mejor momento.

Josué Rivera/BSN

PR: Tomaste un ligero descanso después de jugar en México. ¿Cómo te sentiste en la cancha? No lo digo por los puntos, obviamente.

DH: Tuve un tiempo de descanso, pero un descanso activo. Estuve fuera por cinco o seis días después de la Final en México. Regresé a Puerto Rico y entrené la semana pasada, hice terapias y practiqué por cuatro días con el equipo. Y aquí estoy.

Solamente quería alejarme poco del baloncesto, limpiar mi mente, regresar y hacer un debut como hoy, gracias a Dios.

PR: David, la gente no entiende eso. Creen que se acabó una liga y al otro día debes estar jugando en Arecibo. ¿Cuánto tiempo llevas jugando consecutivo? ¿Cómo un año verdad?

DH: Son como trece o catorce meses sin parar.

PR: Tú no eres robot, creo yo…

DH. Así mismo. Soy un ser humano, a veces me duele el cuerpo y merezco descansar. Lo importante es estar enfocado, comer bien, relajarse uno, seguir entrenando. Y darle gracias a Papito Dios por mantenerme saludable.

PR: Estás ahora con un plantel diferente. Caras nuevas y otras conocidas. Lo que viste en cancha junto a ti, qué tal te pareció.

DH: Tenemos unas piezas claves que llegaron. El año pasado estábamos un poco finito en esa posición de ‘Strong forward’, de rebotes. Solamente teníamos a (Chinemelu) Elonu, Davon (Jefferson) y Willie (Rodriguez) viniendo de la banca. Ahora no, tenemos buenas piezas para mover. Devon Collier, Yao (López) y los refuerzos. Hay más fuerza y estatura.

Un Jezreel De Jesús, que está pasando un buen momento. Penetra, anota, va a correr el equipo; es un mejor equipo que el año pasado. Es cuestión de irnos acoplando.

PR: Cómo le corresponde a David Huertas decirle a los nuevos jugadores que en Arecibo se juega siempre para estar en una final…

DH: Hacerles trabajar, que ellos entiendan el mensaje. Yo soy vocal (verbaliza el sentimiento), trato de ayudarlos poco a poco a cada uno. Vengo a trabajar duro todos lo días y vean ese ejemplo, entiendes. Qué aquí se viene a mejorar, porque la meta de nosotros es siempre ganar. Y esa no es la meta, ¿para qué estamos aquí?.

PR: Finalmente, ¿qué tal la vibra de un campeonato en México? ¿Puedes comparar? Aunque sé que cada torneo tiene su historia.

DH: Sí, pero es algo bonito ganar un campeonato, nada como eso. Obviamente cuando estás en Puerto Rico es al frente de tu gente, de tu familia, y eso es hermoso. En México fue la primera vez que gano. Llevo tres temporadas jugando allá; se me dio este año. Fue algo diferente y bien contento con el año que he tenido. Qué te puedo decir: darle las gracias a Dios siempre.

Huertas anotó 28 puntos; de 7-7 en tiro libre, cinco triples y cuatro rebotes.

David Huertas, de 31 años, entró a escena cuando restaban 3:18 del primer parcial en sustitución de Victor Rudd. Segundo después, con el reloj marcando 2:51, tomó su primer lance, un triple sonoro que encendió las masas. El centellazo redujo a ocho el déficit, 9-17, Bayamón. Y en el avance del último segmento, un 15-2 decisivo, otro tripletazo abrió la brecha hacia la ruta del triunfo.

El Número 33 de Puerto Rico concluyó con 28 puntos en 33:19 minutos de sudor, de 7-7 en el área gratis., de 10-5 a distancia (50%), cuatro rebotes e igual cantidad de asistencias.

Una iniciación de altura para un canastero que juega sin freno, con pasión y propósito.

En tanto, sí usted es hincha de los Capitanes siga entonando el estribillo de la plena de Mon Rivera, pues por ahí viene Walter Hodge y Jefferson. ¡Grande preocupación para los demás!