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Chamo: una reflexión de vida

Con 36 años y cédula profesional de 11 torneos en su natal Venezuela, más ocho en el BSN isleño, Rafael Pérez Tejada entiende perfectamente cuál es su rol en el amarillo de Arecibo. No hay que ser experto para reconocer que saldrá de emergente a defender, soplar triples a distancia y provocar caos al contrario.

Quién le vio jugar con Guayama, Bayamón, Caguas o Isabela, sabe lo que hay cuando Chamo entra a juego. En el argot del vulgo: “hay que comérselo con pique y sal”, pues no habrá tregua en su encomienda. Su trabajo siempre es a “toda marcha y sin freno”.

Pérez Tejeda, delantero de 6’4”, pactó con los Capitanes ante la incertidumbre del básquetbol rentado de su país, el qué antier tras asamblea de jugadores, Gobierno y organizadores, cobrará vida el 11 de mayo. Pero, demasiado tarde para los Marinos de Anzoátegui, quienes deben esperar ahora por la suerte de los subcampeones del BSN.

“Capitanes es una gran institución, un legado del baloncesto; muy profesional”, refirió el canastero previo a la práctica de ayer en el Coliseo de Arecibo.

“No es una casualidad que esta franquicia siempre esté en las series finales. El trato con los jugadores y la forma en que manejan los asuntos es de un alto nivel. Además, aquí no hay problema de paga, algo que al jugador le da confianza y seguridad. Uno viene aquí a hacer su trabajo sin la preocupación de sí cobrará o no”.

Por ello cuando la gerencia de Arecibo se le acercó para contratarle no tuvo reparos en aceptar la oferta, aunque sea por el torneo venidero.

“Es un honor vestir esta camiseta y poder aportar en lo que sea necesario para ganar el campeonato. El entrenador (Pachy Cruz) y el propietario (Luis Monrouzeau) me fueron claros de lo que quieren de mí. No se trata de ser el mejor anotador, sino que tenga minutos significativos”, comentó.

“Y estoy aquí para eso; ayudar en lo que pueda para ganar. Sé muy bien que no se gana un campeonato con egoísmo ni pensando en uno o en números personales. Es un trabajo de todos para lograr ese objetivo”, expresó el egresado de la Universidad del Turabo donde logró un título en criminología.

El comentario de Pérez Tejeda es símbolo de su entrega y pasión cuando pisa un tabloncillo. Le vimos jugar en Guayama y siempre fue un jugador de garra, intensidad y carácter; de esos que no tienen reversa y molestan cuando defienden.

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Chamo Pérez listo para el reclamo de los Capitanes

Desde que arribó a la Isla hace cuatro semanas no ha cesado de ejercitarse a diario. Gimnasio, lances, carreras explosivas, penetraciones, defensa más trabajo individual de destrezas con el especialista Iván Nieves.

Chamo está consciente de las pequeñas cosas que conllevan al triunfo, en y fuera de la cancha. El baloncesto le abrió puertas para una educación formal, tener doble pasaporte, encontrar su amor en la Isla, más conseguir con sudor de juego el sustento para su familia.

Y lejos de vivir en la comodidad, abundancia o estima que trae el ser atleta elite, Pérez Tejeda sufre a la distancia el dolor cotidiano del pueblo venezolano, que incluye a sus padres.

“Nunca me desentendido de mi país; sigo conectado con mi familia, les extraño. Es algo que no voy a perder nunca. Soy cien por ciento venezolano, pero también muy agradecido con Puerto Rico. Mis dos hijas son boricuas, estudian y residen aquí. Es mi segunda patria”.

Como muestra, en el antebrazo izquierdo Chamo se tatuó la bandera de la sola estrella; un perenne recordatorio de lo que esta ínsula significa en sus adentros.

“Tengo más de 15 años viviendo en Puerto Rico. Soy ciudadano americano y mantengo mi pasaporte de Venezuela; no he renunciado a lo que soy”, dijo.

“Cuando empecé aquí se me hicieron acercamientos para representar a Puerto Rico, pero no se pudo pues había ya jugado por mi país; algo especial”.

El básquetbol le ha llevado a jugar en Uruguay, México, Ecuador, Estados Unidos, entre algunas fronteras, adjunto a experiencias con su Equipo Patrio. No obstante, la lejanía a sus raíces obliga a la reflexión, a contemplar la vida en su contexto, más allá del rebote de un balón, especialmente ante las tribulaciones de su Venezuela.

“No es un secreto que estamos pasando una grave situación con lo político, que afecta todos los sectores del país. Pero tenemos que seguir adelante, en los trabajos y buscando el alimento para sus familias”.

En una visita de los Capitanes a Barquisimeto (2016, Liga de Las Américas), fuimos testigos de las largas filas para comprar alimentos y la escasez de productos esenciales. Y sobre todo las penurias del venezolano para una paga justa y equitativa al estándar de su profesión.

“Esas filas están más fuertes. Ahora mismo hay personas que pasan la noche porque a las cuatro o cinco de la mañana se reparten los ‘tickets’ para unos artículos o alimentos”, ilustró.

“Y muchas de esa gente en la fila no consiguen lo que buscaban porque se acabó. Y a Dios que reparta suerte”.

Pérez Tejeda habla con sentimiento del alma y es empático con el sufrimiento del colectivo. En su caso, paga hasta cuatro veces el valor de un producto con tal de evitar que su familia haga esa larga cola. Es la ventaja dentro de la desventaja…

Por tal razón decide comprar víveres y útiles en Puerto Rico y enviarlos a su gente en un trámite postal que cuesta sobre $200 por caja; no es fácil. Pero nada le detiene con tal de ayudar a los suyos.

“Todos somos iguales en Venezuela, pero gracias a Dios puedo comprar al mayor y es súper más caro; todo sea por mi familia. Cada vez que voy a comer lo que le pido a Dios es que mi familia pueda desayunar o almorzar como yo lo hago”, señaló.

“Allá hay niños sacando comida de la basura. Y cuando tú estás comiendo un pollo frito, hay niños no pidiendo dinero, sino que le des un poco de esa comida. Eso es fuerte; la otra cara del asunto”.

Chamo, con cierto sentido de tristeza y encono reflejado en su rostro, reveló la agonía que sufren algunos en su suelo. Jugar baloncesto no es un escape , es su trabajo y la pasión que le consume como atleta.

“Aquí trato de hablar con los más jóvenes y les digo que valoren lo que tienen. Que no se trata solamente de baloncesto sino de cómo viven, de las oportunidades que tienen; que no sean tan ignorantes y hagan buen uso de sus cosas”.

Y aunque la meta inmediata es guiar a los Capitanes a la reconquista del campeonato, también es ser vehículo de utilidad para los de su sangre y provocar una mejor calidad de vida dentro de las circunstancias. Con ello, Rafael Pérez Tejeda demuestra su gran valor humano sobre cualquier punto, rebote o asistencia que refleje en la insignia de Arecibo.