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Guillermo: fuera de lesiones

Tan pronto Guillermo Díaz pisó el tabloncillo del Coliseo de Arecibo lo primero que hizo fue saludar a todos y abrazar al dirigente Pachy Cruz, no sin antes decir: “Mira, el Chavo del Ocho.

La alusión de Díaz, la que causó carcajadas entre entrenadores y gerenciales, fue motivada por la llegada de Cruz, quien tiene su tobillo derecho protegido ante una lesión y está apoyado sobre un carrito especial que asemejaba al utilizado por el eterno personaje azteca.

Y tras la broma, Guillermo y Pachy, estuvieron por más de 10 minutos conversando sobre las proyecciones del colectivo y el estado de salud del combo-guard del Equipo Nacional.

Esa simple reacción, inesperada, jocosa y espontánea de Díaz, mostró su ánimo e intención al integrarse de lleno a los Capitanes en espera de un año libre de lesiones. Quién conoce al número 1 de los subcampeones sabe que no es muy dado a la bulla sino enfocado al trabajo. Su personalidad introvertida fuera del rectángulo le caracteriza. Es un hombre pasivo, de buenos modales y parco al hablar.

Guillermo Díaz es uno de los más habilidosos jugadores del País, con un talento como pocos.  Es un profesional consumado que sabe qué hacer con el balón; siempre y cuando no esté incapacitado.

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Guillermo Díaz y el coach Pachy Cruz conversaron por más de diez minutos tras el ingreso del canastero a las prácticas.

El recuerdo de 2017, víctima de dolores de cadera que le inhabilitó en la segunda parte de torneo, es secuela entre altibajos de dolencias, tratamientos de células madres (PRP) para amortiguar el dolor, pero sobre todo descanso.

Ayer en su primer careo de cancha en uniforme negro-amarillo, Díaz respondió al reto sin complicaciones. Ejercicios de flexibilidad, fuerza y contacto, más carreras, dribleos y lances al canasto. El Guillermo de siempre…

“Estoy bien, sano, dediqué tiempo para mí, lo que no hacía hace tiempo. Nada, ‘ready pá la nueva temporada 2018”, dijo al concluir el entrenamiento de 90 minutos.

Sobre el tapete en la charla estaba el anterior torneo BSN, el impacto que generó su ausencia, la insinuación de una inminente cirugía que no fue y cómo encarar el torneo venidero.

“Había alternativas, pero pienso que la mejor opción fue rehabilitarme. Tome unos buenos consejos y es lo que he hecho desde entonces”, dijo.

“No hubo cirugía, pues eso requiere de seis meses a un año fuera (del baloncesto). Fue algo que tuve que evaluar y rehabilitarme; trabajar con esos músculos alrededor de esa lastimadura. He jugado, corrido; me siento bien”, acentuó el atleta de 33 años.

Díaz participó en tres partidos de la fase regular, seis en Cuartos de Final contra Ponce; cuatro de siete en semifinales contra Aguada e inactivo en la Serie Final contra Quebradillas, eventual campeón. En resumen, sudó en 13 de los 56 juegos de Arecibo.

No obstante, Díaz logró integrar el Equipo Patrio en eventos FIBA y contratado en Argentina donde fue dejado libre por recurrentes dolores de cadera.

“Desde que salí de Argentina estoy dedicado a cancha y gimnasio todos los días. Rehabilitarme, descansar y darle cariño al cuerpo”, reiteró.

Guillermo comprende muy bien su situación y las expectativas de su ingreso, listo y en salud, en las aspiraciones de la franquicia arecibeña que busca la reconquista del cetro de 2016.

“Créeme a mi siempre me pica”, dijo en relación a no estar en la serie de cierre del BSN.

“Yo estoy aquí desde 2010 y me gusta jugar, especialmente en las finales. Tuve que tomar una decisión, fue bien difícil y yo juraba que con el equipo que teníamos íbamos a ganar. Yo sé que sí yo aportaba algo teníamos un mejor chance de ganar, pero no se dio”.

“Eso molesta, pero nada. Vamos pá encima en el 2018, eso es lo que quiero campeonato. Para eso estoy trabajando desde el día uno”, concluyó el otrora jugador de Los Ángeles Clippers y la Universidad de Miami.