Capitanes de Arecibo | Baloncesto

Cañas y Cortés: héroes invisibles…

Walter Hodge se llevó los titulares ante su entrega y eficacia en el momento crítico. Sus cinco puntos de cierre, que trajo dos empates y el canasto del triunfo, merecen el aplauso y toda loa posible; con legítima razón.

Nadie pone en tela de juicio lo que Hodge significa para los Capitanes, sobre todo cuando el juego está en la balanza. El número 15 es uno de los mejores jugadores del BSN en el ‘clutch’, en la crisis, en el centro de la tormenta. Con 30, 23 y 26 puntos en los últimos tres partidos, demuestra su empuje y contribución cuando las millas cuentan…

Sin embargo, la victoria de anoche tiene un gran significado, además de ganar en el territorio sureño y dar ventaja de 3-2 en la serie, más la opción de acabar la misma hoy en la Casa de Petaca.

El de ayer fue un triunfo de dos arecibeños símbolos de la franquicia: Gustavo Cañas y David Cortés. Sería impropio dejarles fuera del análisis y de toda consideración. El alcance y el resultado de 104-103 en tiempo extra tiene sustancia de pueblo, de categorías de base, de identidad a una insignia que han defendido por décadas; cada uno en su dimensión.

Cañas tomó la dirección tras la expulsión del jefe técnico Pachy Cruz, la primera reprimenda con efecto en su corta carrera como mandamás. Con 1:43 en el tercer parcial y Arecibo en desventaja de 13 (63-50), Gustavo se apretó el cinturón, convocó a la razón, apeló al carácter y responsabilidad de sus jugadores, y delineó un plan maestro que condujo a la victoria. Todo se juntó en favor de los Capitanes, sin dudas.

El reclutador de talento para Arecibo Basket, que por 23 años ha laborado en el BSN como adiestrador alterno, de acompañante y tutor, sacó pecho por la causa y no rehuyó la encomienda. Junto al grupo de entrenadores como Iván Nieves y Omar Orama, Millo Ocasio, George Vázquez y Jake Torres, Cañas fue asertivo y creativo en su manejo de cancha; no es de extrañar…

Capitanes de Arecibo 2017

Gustavo Cañas fue asertivo en su trabajo como Coach emergente tras la salida del entrenador jefe Pachy Cruz. Ciertamente, un gran trabajo del cuerpo técnico.

Cañas es un obrero del básquetbol que ha trazado una línea de rectitud, disciplina y ética en su trabajo dentro del tabloncillo. Es instructor de FIBA con decenas de capacetes a su haber en las categorías menores de Arecibo, la que por su conducto y supervisión un poco más de 25 canasteros han logrado el sueño de jugar en el BSN, recibir becas en colegios de Estados Unidos o trabajar como dirigentes en diversas ligas de base en la Isla.

De qué sabe, sabe. Nadie discute de su conocimiento ni de su amor, de su pasión por los Capitanes. Lo curioso es que nunca ha querido actuar como Coach en propiedad, quizás por sus múltiples encomiendas en Hospicio La Paz donde también tiene diversos sombreros bajo el mando de Luis Monrouzeau.

No obstante, por ese DNA amarillo-capitán que está en su piel, Cañas prefiere ser alterno y de utilidad a Pachy Cruz. Es como un pase de batón con mucha sustancia, pericia y compromiso. El trabajo de anoche como emergente y con la imperiosa necesidad de ganar, no pasa inadvertido, al menos en mi óptica.

Capitanes de Arecibo 2017

La veteranía de David Cortés, su fría calma en la línea con 1.2 segundos, trajo el empate a 93 con dos tiros libres.

De igual forma, debo mencionar a David Cortés, que por 20 años le ha dado todo a los Capitanes. De seguro, su número 18 se unirá a Moisés Navedo en lo alto del Coliseo cuando decida retirarse, lo que está pronto por llegar.

Con 36 años y tiempo limitado de juego, Cortés se ha amoldado al menester de salir del banco, algo no extraño para él, pues ha sido uno de los mejores ‘sexto hombre’ en la historia, sino porque los minutos cada día son menos. David sabe que pronto su espacio será para Ángel Matías, un proyecto en ciernes con mayor juventud y energía.

Cañas decidió meterle a juego, pues ese bagaje y empeño, mas su defensa y efectividad en lances de tres, tenía un propósito particular. Primero abrir la cancha con un tirador extra y anteponerle un buen defensor que negara el balón a Mike Harris.

Cortés produjo con nervios de acero los dos tiros libres que empataron la justa a 93 con 1.2 segundos en el reloj más una ensordecedora fanaticada ponceña martillando sus oídos. Con la calma del desesperado, como decía Rubén Blades, David venció su Goliat para provocar el tiempo extra; tercero en línea entre estos eternos rivales.

Ciertamente, fue un triunfo del colectivo: seis jugadores en doble dígito, 42% en triples, y un carácter indescriptible. Para ganar se necesita de todos, a lo Mosquetero.

No obstante, Cañas y Cortés, dos arecibeños de pura cepa, y un cuerpo técnico de apoyo, fueron los héroes invisibles en una noche donde Walter Hodge, con legítima propiedad y contribución, se llevó los titulares…