Capitanes de Arecibo | Baloncesto

El efecto Guillermo Díaz

En el Coliseo de Arecibo todavía resuena la algarabía, el éxtasis perdurable, que generó el electrizante canasto de Guillermo Díaz el pasado sábado. ¡Espectacular!

Con el juego empate a 103 y en tiempo complementario, el atlético Guillo, alias Superman, se elevó sin capa ni poderes sobrenaturales para sobrevolar los aires y hacer el lance brincado que dejó perplejo a Ponce en su intento de tomar ventaja. ¡Qué juego, señores!, a lo Rivera Morales…

Tras el despegue de Díaz, con el reloj de enemigo y miles de fanáticos Capitanes en plegarias, sólo se escuchó el chasquido de la malla cuando el balón irrumpía su entrada y lo demás fue de locos. La Casa de Petaca se inundó de júbilo, llanto, alegría y de bulla colectiva. Y no era para menos…

Contrario a la norma de los tres juegos anteriores donde Arecibo dominó en gran parte de ellos, sobre todo como visitante, al final los Leones salieron airosos. En el cotejo inicial de la serie, los Capitanes tuvieron una ventaja de 18 y perdieron. Y en el tercero, no pudieron cerrar con éxito y el partido se extendió a tiempo extra. Y en esa noche el último disparo para empatar fue de Guillermo, pero no encontró el aro.

Dios le tenía preparado a Díaz, un extraordinario atleta e inmerso en lesiones durante su carrera, un final glorioso en la noche del sábado. Su gesto de darse golpes en el pecho y estrujar con afecto la camiseta amarilla frente al público, en una actitud de pertenencia e identidad a la franquicia, será un recuerdo perenne en la historia; como su canasto.

Nelson Reyes Faría / Capitanes de Arecibo 2017

Guillermo Díaz es uno de los más habilidosos jugadores del BSN. El canasto del sábado puede tener un efecto multiplicador en el intento de Arecibo de revalidar como campeón.

Pero de él sabemos que se puede esperar eso y más. ¡Quién no recuerda el “Guillotazo” en Quebradillas en marzo de 2016 que empató a 86 el partido para provocar cinco minutos adicionales de juego! Un milagroso lance del lateral izquierdo, de bien lejos, y cuyo recuerdo está impregnado en la memoria y en el video que se tomó de ese momento.

Es posible que Guillermo no sea siquiera el jugador favorito para la mayoría de las huestes de los Capitanes. David Huertas Coty Clarke, Walter Hodge, son los que más persiguen los fanáticos para tomarse fotos y compartir tras los partidos. Hasta Renaldo Balkman, que está en rehabilitación en Estados Unidos y no se sabe cuándo jugará, es el más apreciado, pese a su ausencia, pues todos los días la pregunta sobre su integración es inevitable…

Su personalidad introvertida y pasiva fuera del tabloncillo, no trae la atención de otros. Guillermo Díaz es tranquilo, reservado, educado; vive en su propio mundo. No hace alardes de su habilidad ni busca los titulares. Sí no le hablas, no tienes respuesta; sí te le acercas el trato será afable y con respeto. Su enfoque está en el básquetbol.

Con 32 años de edad, se juega su carrera y futuro en 2017 porque desea el “Back2Back”. Tiene una complicada lesión en la cadera izquierda que requiere cirugía inmediata. Sin embargo, se sometió a un tratamiento de células madres para aliviar los dolores inherentes y contribuir a su objetivo. Concluida la jornada de Arecibo le espera el quirófano. Es un detalle que no debe escapar a la consideración de todos. Juega porque quiere ganar un campeonato a costa de un grande riesgo…

Guillermo Díaz es uno de los más habilidosos jugadores del País, con un talento como pocos.  Es un profesional consumado que a la hora de tomar “el toro con los cuernos” sabe qué hacer con el balón. Lo del sábado contra la presión y el reloj es sólo una muestra.

Su defensa es de las mejores, la que también pasa inadvertida. Es un base alto (6’2”) con buenos instintos y mejor despliegue lateral.

Ojalá que ese “Guillotazo” del sábado traiga un efecto multiplicador en el colectivo de Arecibo para derrotar a un fuerte rival como Ponce, que juega con la fiereza de su insignia. Es una serie donde por regla el local ha conseguido el triunfo. Y los Leones tienen el privilegio de jugar el decisivo en su recinto…

Por tanto no hay de otra; la ecuación matemática lo establece. Sí los Capitanes desean el campeonato tienen que ganar de visitante. ¿Será esta noche?